Dinero, tiempo e información


Pienso que no se equivoca en nada aquel refrán que dice: “el tiempo es dinero”. El dinero aparece en la cultura del ser humano como una forma sintética, física, acumulable e intercambiable de tiempo.

Probablemente estés de acuerdo conmigo con que cuando realizas alguna tarea en la que obtienes alguna remuneración o adquieres un bien o servicio, en el fondo no se trata  más que una “compra o venta” de tiempo. Para ilustrar esta idea, consideremos a cualquier persona que realice una actividad productiva. En primera instancia esa persona encontró una forma de usar su tiempo en algo que otras personas no están dispuesta a gastarlo desempeñando alguna tarea creativa, intelectual o física, de la cual resulta un “bien” determinado.

El ejercicio constante de la actividad productiva tiene un límite teórico representado por las capacidades físicas o la energía vital del individuo, entonces, ésta persona tendrá que adquirir “más tiempo” para poder atender a más público, producir más unidades de bienes, tener más libertad, realizar otros proyectos o adquirir otros bienes. ¿Qué hará entonces para comprar más tiempo? Sencillamente contratar a otras personas con interés de intercambiar su tiempo por dinero. Ver que aquí podemos hallar la verdadera motivación de la contratación empresarial: la compra de tiempo.

Si usted es un asalariado en una empresa, integrante de alguna organización o trabaja en algún proyecto de duración determinada, usted no está haciendo más que cediendo su tiempo de vida con el fin de obtener dinero.

Las personas han hallado diversas formas de vender “el tiempo”, sí usted ha estudiado a lo largo de su vida y se ha formado en el dominio de alguna especialidad, entonces el mercado no hace más que valorar el tiempo que usted ha empleado en adquirir esas habilidades y las personas interesados en contratarlo lo único que hacen es comprar su tiempo. Si usted no puede vender sus habilidades adquiridas, entonces vende su esfuerzo físico, es decir, vende el tiempo al que le toma a cualquier persona realizar aquella tarea física.

Todo se trata de tiempo


Debemos tener en cuenta que es el tiempo  la verdadera divisa de intercambio y no el dinero, el cual es “casi” equivalente al tiempo, pero supongo que al ser invención de la inteligencia humana  manifiesta algunas fallas. Por ejemplo, supongamos que una persona ha dedicado toda su vida a trabajar para una organización y entra a la etapa de retiro o simplemente renuncia a su trabajo, esa persona debió haber recibido una cantidad de dinero por ese tiempo empleado en la organización, pero recibirá sólo eso, dinero. Con ese dinero probablemente no podrá readquirir el tiempo invertido. He aquí una situación con la que se puede comprender que el tiempo parece tener un valor ligeramente superior al del dinero.

Es irónico que el dinero sea uno de los pocos recursos que con menor valor intenta sistemáticamente adquirir otro de mayor valor, como el tiempo.

Plusvalía y teoría del valor-trabajo


El concepto de plusvalía del que se habla en la teoría económica y la teoría de valor-trabajo refieren a que el valor de cada “bien”  está determinado por el tiempo que involucra producirlo. Lo cual confirma una vez más la relación que forman el dinero y el tiempo.

Supongamos que va a adquirir un bien o servicio, tiene 2 opciones: una que tiene mayor precio y otra que tiene menor precio. ¿Cuál es la diferencia?, ¿el precio? No, es el tiempo. Si el producto o bien es de mayor precio, probablemente hay mayor calidad, es decir mayor tiempo empleado en mejorar sus características. Si la calidad no responde al precio, entonces la marca del producto gastado una cantidad mayor de tiempo en forjar una reputación frente a sus competidores. Finalmente, si la diferencia de precio no responde a ninguna de las opciones anteriores, me temo que le están robando su tiempo y por ende, su dinero.

Si piensa que lo que separa de la realización de algún proyecto o la adquisición de algún bien o servicio, es el dinero, quizás esté equivocado, es el tiempo lo que le separa y mientras no lo utilice eficientemente nunca tendrá tiempo ni dinero.

Una película que aborda la distopía de asumir el tiempo y no el dinero como medio de intercambio: “El precio del mañana” o “In time”.  No es una genialidad de filme sin embargo toma éste argumento del tiempo como divisa.

Entonces, de acuerdo a cómo están colocadas las reglas, cuentas con dos recursos para tus proyectos que son “casi” equivalentes: dinero y tiempo, es decir, o usas mucho tiempo para obtener dinero o tienes mucho dinero y puedes contar con bastante tiempo.  La forma que se conoce de ir de uno a otro es el trabajo, pero sólo en el sentido tiempo-dinero. Para ir en el sentido contrario, con dinero ahorrar tiempo, no necesitamos trabajo, necesitamos información.

La información es la clave que nos permite que el dinero pueda adquirir más tiempo.  Poca información te hará elegir entre las peores opciones disponibles, sin embargo, con mucha información, siempre estaremos eligiendo con ventaja, es decir, tendremos en la mesa las mejores opciones. Esas mejores opciones te permiten ahorrar mucho más tiempo del que podría obtener realizando intercambios dinero-tiempo. Por lo tanto, la información es el recurso que te permite aprovechar en su máxima expresión el intercambio de dinero por tiempo.

Comentarios

Te invito a ver también:

La trampa de las redes sociales y los teléfonos inteligentes

Te busco

Paradas sin memoria

No es el inicio, es el final

7 consejos para aprender un nuevo idioma

10 reglas básicas para evitar estafas

Castellano sin autoestima