Aires de Gavidia


En ésta ocasión visité por segunda vez el páramo de Gavidia ubicado en la Sierra Nevada en Mérida, al pueblo es posible acceder desde una parada de Jeeps ubicada en Mucuchíes, una vez en el pueblo se puede emprender el recorrido a la montaña.

Cabe destacar que los jeeps que te transportan hasta Gavidia te dejan prácticamente en el centro del pueblo, tendrás que caminar al menos media hora (dependiendo de tus condiciones puede ser más o menos) para llegar al punto donde inicia el sendero que puede llevarte a la Laguna del Alto Santo Cristo.

Nuestra intención era llegar al Alto de Santo Cristo y devolvernos si las condiciones climáticas no eran favorables o seguir explorando los alrededores si teníamos suerte con el clima, sin embargo la caminata de inicio fatigó a mi compañera de trekking dado que no estimabamos que el pueblo y el punto de partida de nuestra ruta fuera tan lejos. Recuerdo que la primera vez que fui, no me percaté de ese detalle porque supongo que nos dejaron en esa ocasión mucho más cerca. Mi objetivo con este viaje era precisamente recordar nuevamente esos detalles que hacen que realmente sepas la ruta y puedas defenderte adecuadamente.

Una vez llegamos al primer campamento, el clima no mejoró, de hecho pasó lo que más temía, comenzó a llover mientras buscábamos la carpa en nuestros bolsos ya que nos la habíamos dividido para ser más equitativos en la repartición del peso. Ya había evaluado la posibilidad de armar carpas bajo la lluvia, pero aún así, no sentir los dedos mietras intentas clavar adecuamente una estaca, con una temperatura cercana a 5 grados y la fuerza del viento amenazando constantemente los intentos de establecer el campamento, fue suficiente para sembrar la semilla de la desesperación. Colocamos todas las estacas como pudimos y el sobretecho. Dado que aún el viento era fuerte y seguía lloviendo, tomé todas nuestras cosas y las coloqué dentro de la carpa, al menos así aseguré que no se volaría mientras evaluaba la estabilidad de lo que fue nuestra morada en aquellos días.

El viento seguía agitando violentamente la escena y decidí entrar a la carpa en busca de refugio, mojado y con viento que no cesaba, estuve jugando a buscar una hipotermia. La expectativa usualmente es armar la carpa y ponerse a descansar, pero lo único mojado no eran nuestra ropa, tambien la carpa dado que viento era fuerte y llovía mientras la armábamos, no hubo manera de evitar esto, al menos sólo fue un poco y lo secamos con una franela.

El único día que hizo buen tiempo fue el día de regreso, todo lo demás fue lluvía y nubes. Curiosamente también paso lo mismo la primera vez que fui, sin embargo el cambio climático nos hizo una mala jugada ya que se suponía que la temporada de sequía suele ser aproximadamente en la temporada que fuimos en esta ocasión, pero la realidad fue otra. Finalizado el trekking decidimos ir a conocer uno de los teleféricos más altos del mundo ubicado en la ciudad de Mérida, una experiencia muy grata y recomendable.

Volvería a emprender esta ruta sin pensarlo (Gavidia - Laguna de Santo Cristo), estuvimos poco más de 3 días desconectaos de la civilización, no tuvimos contacto con ninguna otra persona en ese tiempo, para mi compañera era como si el tiempo se hubiera detenido o estuviesemos en otra dimensión, una donde los problemas, las angustias, las carencias, el futuro, los planes, las ideas, los miedos no van más alla de lo que tienes que afrontar en el presente, en resumen, vives día a día.

La vida se vuelve básica, simple, estás en modo sobrevivir, te levantas, caminas, descansas, te alimentas, te refugias, piensas en la belleza de las cosas y en como puedes ignorar por tanto tiempo las magnificas experiencias que nos presenta el universo. Yo sabía como es esa experiencia porque a menudo hago excursiones, pero esta vez quería que mi compañera comprendiera aunque sea un poco la naturaleza de éstas actividades y cómo pueden ser tan enriqucedoras.

Este viaje tuvo balance positivo a pesar de las duras condiciones que se nos presentó tanto en la montaña como en el viaje mismo. La ida fue problemática por la falta de transporte y el regreso fue la misma historia, no teníamos certeza de las fechas de llegada o regreso, por eso las reservaciones de vuelos o de posadas no eran parte de este plan, la incertidumbre era la constante. Por otra parte tuve la oportunidad de practicar algo de fotografía nocturna, es impresionante como la luna puede iluminar todo sin necesidad de linternas, a las 2 de la mañana encontré un momento donde el viento se detiene, pierde toda su fuerza y te encuentras en el más absoluto silencio, al parecer hasta los animales a esa hora descansan y entonces te encuentras con el cielo, el gigante gigante valle que te rodea y la consciencia de tu insignificante presencia en el universo y así mismo de la fortuna de estar vivo para verlo.

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