Castellano sin autoestima


Veo con preocupación la forma en como los nativos de la lengua castellana escriben a través de las redes sociales. Esta declaración me hace recordar jocosamente a los ancianos cuando critican la forma de actuar o hablar de la generación más joven. Con cierta frecuencia escuchamos de los abuelos como los tiempos van en declive, parecen dedicarse a predicar que el pasado era un lugar con mucho más sentido, esperanza y orden que lo que se vive hoy en día. Los cambios siempre traen confusión, caos y desesperación a aquellos que no comprenden o logran adaptarse a dichos cambios, por lo que considero natural que las personas de mayor edad se aferren a lo que siempre comprendieron y conocieron. Quizás por eso el pasado suele verse con frecuencia como un lugar mejor por los ancianos. No se si ya me estoy poniendo viejo pero comienzo a notar que nuestra generación, aquella que vive en las redes sociales e hiperconectada a través de teléfonos inteligentes, tabletas y computadoras, esta arrastrando al castellano a un rincón oscuro.

Hace tan sólo 7 años las personas no escribían tan mal, no cometían tantos errores de sintaxis, lógica o redacción. Quizás lo peor de los errores no sea el hecho de que se cometan, sino que su frecuencia esta haciendo precisamente que comiencen a aceptarse como algo natural y válido. Mis conocimientos en literatura y comunicación me han permitido comprender que la lengua más que un conjunto de símbolos y reglas, puede interpretarse como una especie de organismo vivo que yace a través de la interacción colectiva, lo que la hace sujeto de mutaciones, adaptaciones y transformaciones, todo a la larga necesario para que el idioma pueda trascender en el tiempo.

Las sociedades son modeladas por sus experiencias, avances científicos o logros tecnológicos, por lo que alguien del siglo XVII no hablara de la misma manera que una del siglo XXI, siendo aún el mismo idioma, en ocasiones los mensajes pueden volverse inteligibles dada la brecha cultural y es algo que podemos evidenciar al leer libros antiguos.

Mi critica hacia la conducta que se está adoptando con el castellano se dirige básicamente hacia dos aspectos. El primer aspecto tiene que ver con la forma que está adquiriendo el lenguaje, la tecnología y las redes sociales han obligado en gran parte a modificar la forma en que escribimos, el Twitter por ejemplo ha llevado a la gente a reducir y optimizar los mensajes, permitiendo comunicar de forma más rápida y precisa la información. Creo que con el tiempo las bondades de esta filosofía se han ido agotando y vemos como gran parte de los usuarios en la red escriben sin usar signos de puntuación con una frecuencia alarmante. El segundo aspecto está relacionado con la utilización de gran parte de vocabulario proveniente del inglés en el castellano. Acepto que es inevitable que usemos en nuestra vida cotidiana palabra en inglés porque buena parte de la tecnología, información y cultura actual proviene de países en los que el inglés es la lengua nativa, sin embargo, otros idiomas como el portugués, chino, japonés, francés o alemán, no utilizan con tanta frecuencia palabras en inglés en la comunicación escrita u oral, al menos no más de lo necesario. El castellano de las redes sociales parece a veces una suerte de espanglish, donde por cada 2 palabras en castellano se dice 1 en inglés.

Siempre he pensado que para expresarte en otro idioma debes tener al menos un dominio respetable de tu lengua madre, pero la realidad es que cada vez es más frecuente ver personas con un pésimo nivel en castellano escribiendo en inglés, lo que da como resultado un espantoso espanglish, un especie de seudo-idioma que superficialmente está evidenciando un lenguaje lleno de errores ortográficos y frases sin un sentido lógico. El lenguaje puede interpretarse como reflejo de la naturaleza del pensamiento del individuo, ¿qué podemos esperar de la estructura mental de estas personas cuando su forma de comunicarse es caótica, desorganizada e ilógica? No es casualidad que los problemas de comunicación efectiva vayan en aumento en las próximas décadas.

Tal vez cuando vea a más  personas de habla inglesa usar palabras de otros lenguajes con más frecuencia o más precisamente, palabras del castellano en su jerga juvenil o cotidiana, podré aceptar con más tranquilidad la suerte de espanglish que se esta gestando entre los jóvenes de habla castellana, pero por lo pronto, no parece estar sucediendo. Lo que me deja entrever esta situación es una profunda falta de autoestima de quienes portan el castellano como lengua madre, que prefieren utilizar palabras provenientes del inglés cuando sus equivalentes naturales en español existen y califican para cubrir correctamente el significado de sus mensajes.

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