Reflexiones en torno al fracaso con Sakurasou no Pet na Kanojo



Con frecuencia las historias que se ilustran a través de los formatos de manga y anime abordan temas y críticas interesantes que tienen la capacidad de conmovernos, divertirnos e incluso invitarnos a la reflexión, este es el caso de Sakurasou no Pet na Kanojo, una serie que en cierta forma me ha dejado enganchado y por ello me he propuesto compartir las razones por la cual este drama se me hace especial.

Confieso que no soy muy devoto de las temáticas colegiales, cuando me propongo ver una  historia en formato anime, el solo hecho de ver en la sinopsis que la historia se desarrolla en el entorno escolar comienza a bajar automáticamente mi interés y expectativas. Siendo adulto me inclino por las
historias de corte Seinen que tienden a abordar temas más maduros que suelen alejarse de temas propios de la etapa adolescente pero la historia de "The Pet Girl" (conocida así en inglés) configuró ciertos elementos que me llevaron a tomar un poco más de respeto a las historias de corte escolar.



La historia se centra en la experiencias de Kanda Sorata, un chico sin motivación ni meta definida, podría decirse que la indecisión es lo que más caracteriza a este personaje. Cabe destacar que Sorata es un chico amable, que ayuda a otras personas sin esperar nada a cambio, con un alto un sentido de la responsabilidad y el trabajo, además con un cariño desproporcionado hacia las mascotas, especialmente por los gatos, los cuales recoge frecuentemente de la calle cuando los encuentra en situación de abandono.

Fue precisamente su amor por los gatos que termina siendo obligado a cambiarse de residencia. Con el fin de poder conservar a una gata se traslada "temporalmente" a la residencia Sakura donde no habían restricciones para tener mascotas y a partir de este evento su mundo comienza a tener radicales cambios.

Los compañeros con los cuales convive en la residencia Sakura son excéntricos, talentosos, extremadamente motivados y además poseen algo que el mismo Kanda reconoce no tener: un objetivo definido. Se podría decir que era tanta la falta de expectativas sobre si mismo que el mayor objetivo de Sorata al inicio de la serie era simplemente: salir de la residencia Sakura. Podemos decir que la evolución de este personaje comienza a acelerarse cuando conoce a Shiina Mashiro, una curiosa, inocente, hermosa e increíblemente talentosa artista que viene de Inglaterra con el propósito de convertirse en una exitosa dibujante de manga.



Shiina es un chica que deslumbra a Sorata por su talento y capacidad de concentrarse en un objetivo sin importarle nada más. Tanto es el nivel de compromiso con lo que le apasiona que termina siendo prácticamente incapaz de cuidarse así misma. Tareas tan simples como elegir su ropa, peinarse o comprar en una tienda, Mashiro suele ser un desastre, algo que podría estar justificado en cierta forma porque algunas conductas que muestra esta chica parecen ser la de alguien que padece el Síndrome de Savant o el Síndrome de Asperguer. Dada la evidente incapacidad de Mashiro para hacerse cargo de si misma, Sorata termina comprometido como el responsable de cuidarla, tal cual como dueño con su mascota, una extraña relación que termina siendo motivo para una gran fuente de malentendidos y cómicos eventos.

Poco a poco la convivencia con los compañeros de la residencia Sakura le permite a Sorata aumentar su motivación y emprender un camino hacia una meta definida: ser un diseñador de videojuegos. Vemos como el proceso de maduración de este joven inicia cuando comienza a tomar decisiones, algo que personaje había estado inconscientemente evitando al inicio de la serie.

Uno de los aspectos que más destacan de la historia a mi parecer es la manera como el autor retrata la crisis del fracaso. Lo que se tiene acostumbrado al público en novelas, películas y series es la tradicional cadena de: exposición de eventos de personajes, desarrollo de conflictos y resolución feliz. Sea cual sea la historia que tomes, un gran porcentaje de ellas siempre termina con un final feliz o con los personajes alcanzando el éxito. Quizás lo que más me sorprendió fue el hecho de que el personaje principal fracasara, y es precisamente ese detalle por el cual la historia se me hizo interesante.

Sorata esta consciente de que a diferencia de sus compañeros no posee un talento natural que le haga destacar, también esta consciente de que solo trabajo duro le permitirá algún día lograrlo, sin embargo, a pesar su gran motivación y dedicación fracasó en su objetivo, lo que te pone a pensar que esta historia es un retrato un poco más fiel a la vida real, porque más que tener éxito a veces la vida se trata de lo que tienes que enfrentar y decidir después que has fracasado en algo. Gran parte de la tristeza de la sociedad proviene de la frustración sobre el hecho de que el trabajo duro y talento no siempre garantiza el éxito.

Sakurasou pet no kanojo es una historia donde verás desarrollados temas como la amistad, el trabajo en equipo, el esfuerzo, la depresión, la inseguridad, el rechazo, la inocencia y el amor. Cada capítulo de seguro te sacará de vez en cuando una carcajada, te conmoverá y en algunos casos te pondrá a reflexionar. Pienso que uno de los grandes aciertos en la animación es que lleva un ritmo equilibrado, cada entrega no se te hace ni muy rápida ni muy lenta y disfrutas de una calidad aceptable de dibujo. La banda sonora no resulta algo memorable pero es de buena calidad. Debo aclarar que el anime no cubre la historia completa, el drama se encuentra repartido en 24 episodios, por otra parte la novela ligera consta de 13 volúmenes, donde 6 volúmenes abarcan aproximadamente lo que fue llevado al anime. Me hubiera gustado ver la evolución completa del personaje principal y las cómicas ocurrencias de Mashiro pero ya tendré que aprender japonés para terminar la historia porque no he encontrado hasta ahora una traducción aceptable en inglés o español.



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