Cicloturismo, una opción para mochileros expertos




A eso de principios de este año me encontraba asistiendo a una pequeña charla protagonizada por un personaje que se hizo popular en las redes sociales en Suramérica, con especial énfasis en Venezuela. Un señor que un día se despertó y simplemente  se planteó viajar casi medio continente en bicicleta, desde su natal Uruguay hasta Panamá. Su nombre: Tabaré Alonso.




Tipo sencillo, despreocupado, humilde, sereno, al menos esa fue la impresión que me dió en aquel momento.

El montañismo vs el cicloturismo



Como montañista, he tenido la oportunidad de apreciar hermosos lugares y alcanzar la cumbre de varias montañas. Cuando las montañas cercanas comenzaron a escasear, comencé a desplazarme cada vez más, explorando los lugares que pocos conocían, documentando más rutas, aprendiendo de diversos climas y entornos, costa, montaña, selva, desierto, como si me prepara para recorrer el mundo y quizás eso esté más cerca de lo que hasta ahora me había imaginado.

La aventura de Tabaré Alonso encendió indudablemente una chispa, que no surge por la curiosidad, sino por la certeza de que los sueños pueden viajar también en dos ruedas.

La ruta 40



Hasta ahora había sido yo, mi mochila, mi carpa, mis botas, mi cámara. Lo que separa al final a un excursionista de su aventura es el transporte, la vía que elige para llegar y para regresar. Para un montañista, la optimización de los recursos, la dosificación de la energía , le eficiencia en la elección de la ruta es clave. Lo importante es cumplir con los objetivos principales de la expedición, es decir, la prioridad siempre reposa en algo especifico. Cuando estás en la cumbre y aprecias las dimensiones de la inmensidad que te rodea, al menos en mi caso, me siento algo frustrado de no poder abarcar tanto, algo que el cicloturismo a mi parecer, resuelve.


El cicloturismo te aporta la independencia para explorar más con la oportunidad de hacerlo a un costo económico increíblemente más bajo, tener la capacidad de establecer el ritmo de tu transporte y de interactuar mejor con el entorno es algo que si duda me apunto a experimentar.

Me atrevo a confesar, que incluso antes de probar la disciplina ya me he apuntado una meta: recorrer la ruta 40 que atraviesa argentina, comenzando desde la región de Río Negro, Bariloche, pasando por Chile para visitar las Torres del Paine y terminar viendo el mar, en el punto más austral del continente americano. Le dicen la ruta del fin del mundo. La mítica ruta 40 se ha ganado un lugar en esa lista de destinos que cada uno se construye.

La felicidad puede hallarse en el pedaleo


El sol sonríe, aire seco, el viento golpea mi cara, mis pies pedalean, voy en bajada. Tengo oportunidad de soltar tímidamente el manubrio, alzo la mirada y la el rayado de una carretera desaparece en el infinito mientras me veo rodeado de montañas nevadas a las cuales ascenderé eventualmente. Así podría describir brevemente la felicidad.

Una nueva oportunidad para la aventura




Retomando, tengo que agregar que aquella conferencia con Tabaré me dejo dos frases: "las grandes cosas llevan tiempo"  y la otra fue: "a veces la felicidad está en las cosas simples". Tabaré comentaba que día a día sufría por unos minutos más de sueño después de que sonara la alarma que avisaba el momento de prepararse para la oficina y en aquel momento nos confesó que a diferencia de otros tiempos, ahora esperaba con ansias empezar el día, porque obviamente, cuando disfrutas y amas lo que haces te parece  imperdonable dormir demasiado.

Definitivamente me anoto a incluir el cicloturismo en mi portafolio de aventuras.

© Alejandro Guipe | Derechos Reservados.  http://alejandroguipe.com

Te invito a ver también:

La trampa de las redes sociales y los teléfonos inteligentes

Te busco

Ruta a Río Brito

Mientras dormía

Paradas sin memoria

7 consejos para aprender un nuevo idioma